Martín Palermo llegó a los 300 goles en su carrera pero no quiso festejar demasiado: "Teníamos otras expectativas. Hay que descansar y cargar las pilas para lo que viene". Y ni él puede creer su racha ante Gimnasia: "Es insólito. En los dos partidos anteriores tuve dos cabezazos increíbles y no entraron".
Ni los 300 goles, ni la ovación de la Bombonera, ni el festejo con sus hijos en la intimidad. Nada de todo eso disimula el fastidio de Martín Palermo por este fin de año negro con Boca. Por eso el Loco no se mostró cauto tras el cierre del torneo con empate ante Gimnasia: “Me voy un poco triste por lo que fue el año, por la expectativa que uno tenía para lograr objetivos… Hay que pensar en el próximo, cargar las pilas y tratar de que el equipo se mentalice para lo que tenemos que hacer en el 2011 con la llegada de un nuevo técnico”, explicó el goleador.
Pero, claro, más allá del momento del equipo, hay cosas que hasta lo sorprenden al propio Loco. Por caso, su racha contra Gimnasia, club al que más goles le convirtió, con 15 tantos, y ante el que festejó su gol 180 en Boca y ahora el 300 en su carrera: “Parece insólito. En los dos partidos anteriores tuve dos cabezazos increíbles y no entraron, y en la primera jugada contra Gimnasia se me dio. Cuando las cosas se tienen que dar, se dan. Es el destino”
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