
Luego de que Diego Maradona lo confirmara para el Mundial de Sudáfrica, Martín Palermo mostró su felicidad: "Ahora sólo falta que salga esa maldita lista de la que todos los jugadores estamos pendientes". Un sueño complido.

Maradona, que estuvo con Grondona para limar asperezas tras la suspensión del amistoso en Dubai, dio a Palermo como una fija en la lista para el Mundial. Además hubo datos sobre Gabbarini, Zanetti, Lavezzi, Insaurralde y Mercier.
No dejó tema sin tocar. Como cada vez que habla Diego Maradona deja mucha tela para cortar. Para comenzar, se refirió a su charla con Julio Grondona para aclarar su molestia por la cancelación del amistoso. "Estuvimos hablando del tema Dubai con Julio.Hay que organizar el viaje a Pretoria, no creo que tengamos tiempo para hacer otro partido", explicó el Diez y agregó: "Había que aclarar el hecho. Se había firmado un partido y estaba contento... Pero me enteré antes del partido con Haití que no se jugaba. Si me lo decían cuando se canceló no había problema. Yo no hago contratos. No hay plata de por medio para mí y lo juro por mis hijas. La sociedad que contrató a Argentina no existe... no pagaron. El retardo en comunicarnos a nosotros fue el tema".
Al ser consultado sobre los dichos de Humberto Grondona, Diego no quiso explayarse sobre el tema. "Yo hablo con el dueño del circo y nada más", afirmó el DT. "No tengo ganas de pelearme con nadie, quiero guardar energía para Pretoria, para hablarle a los muchachos...", deslizó evitando polémicas en su diálogo con Un Buen Momento (La Red).
Después llegó el momento de hablar de lo futbolístico:
Diego y Braña: "Braña estaba dentro de los treinta".
Diego sobre Cambiasso: "A Cambiasso lo vi entrenar, hable con él... Yo decido por lo que me dicen en la cancha y son gustos. Al elegir 23 tenés que eliminar jugadores y es la parte más triste".
Diego sobre los arqueros: "Quedé impresionado con Gabbarini. ¿Es él o Pozo? Dependerá de estos dos partidos quién va".
Los laterales: "Zanetti esta en un buen nivel. Voy a ver cómo resuelvo con él y con Clemente".
¿Y Messi?: "No me preocupó la actuación de Messi. Jugar al nivel que lo hace Lio es muy difícil. Ahora lo conocen más, lo rodean y es difícil... Tiene que jugar libre".
El Inter: "Como el Inter de Mourinho no quiere jugar nadie. Salvo que el partido te lleve a eso, nadie quiere jugar así".
¿Insaurralde puede ser una sorpresa? "Vamos a ver... Me gustó mucho. Tiene roce y es firme. Cuando tiene que pegar, pega. No le escapa. Me dejó una muy buena impresión".
Las chances de Mercier: "Puede ser (que esté entre los 30)".
¿Si lleva seis delanteros, Lavezzi se queda afuera? "Lo estamos viendo y viene jugando más retrasado en su club. Puede ser una variante para arrancar desde atrás. Lo vamos a ver. De todos los delanteros, tal vez uno se queda afuera. O dos".

Provocar a goleadores como Palermo nunca ha sido una buena estrategia. Los hinchas de Independiente masticarán un largo tiempo la bronca. Ese grito de "Paleeeermo, Paleeermo" cuando un perro se metió en la cancha terminó siendo el peor boomerang para un partido que lo tuvieron ganado apenas un par de minutos.
El goleador no movió ni un músculo de su cara cuando la cámara, al ritmo de la cargada, lo buscaba por todos los ángulos. Se guardó lo que mejor sabe hacer y ya no alcanza enmarcar esa sabiduría en el hecho "menor" de hacer goles. Palermo inventó el 2-1 en una pelota que otro jugador deja tranquila en las manos del arquero. Cuando nadie cree que hay posibilidades, va. Sólo un optimista como él busca lo que encontró con Independiente.
El Tolo Gallego ya había aprendido la lección cuando hace casi diez años insinuó que pondría al retirado Francescoli para jugar un Boca-River al enterarse de que Bianchi pensaba incluir a Palermo que no jugaba hacía meses por una lesión y al final, Martín jugó y metió un gol.
Quizá, la nueva enseñanza, Palermo la dio después. Amante de festejos locos, ¿quiénes se hubieran sorprendido si lo gritaba imitando a un perro? El goleador prefirió ofrecérselo a su hinchada. No fuera cosa que el boomerang lo traicionara esta vez a él...

Con un cabezazo de Palermo ¡de espaldas al arco! y goles de Monzón y Mouche, Boca se dio el gusto de empujar a la banquina a Independiente. Ahora, el equipo de Gallego quedó a cinco puntos de Estudiantes...
Boca lo sacó a la banquina. En ese camino hacia el título, que se había tornado empedrado por la caída ante San Lorenzo y el empate contra Huracán, al final Independiente se quedó sin margen de maniobra. Sin ese combustible interno que le permitiera rebelarse ante la adversidad, sin esa caja de cambios que lo empujara a cambiar de marcha y jugársela, acorralar a su rival, pisar el acelerador aunque el riesgo fuera que Boca ampliara la diferencia. Porque al fin y al cabo, Boca le ganó. E Independiente no reaccionó lo suficiente. Ese es su mayor pecado. Ahora, cinco puntos lo separan de Estudiantes, con seis en juego. Le sacaron dos vueltas, casi, en la carrera hacia la corona en el Clausura. Y salvo una reacción impecable del equipo de Gallego, y una caída estrepitosa del Pincha y Argentinos, esto ha sido todo, Tolo...
El gol de Martín Palermo, ese notable cabezazo de espaldas al arco ante la flojísima salida de un Gabbarini que apenas manoteó al aire, desnudó a Independiente, que pasó del 1-0 (notable jugada de Mareque para cederle el grito a Piatti) al 1-2 en ocho minutos. Ya sabía el Tolo, ya sabían las portátiles en el estadio, que Estudiantes y Argentinos habían ganado. Esa presión, invisible pero palpable, juega. Generalmente, en contra, claro. Tras del empate de Monzón y del 2-1 del Loco (¡ya van 222!), la reacción recién llegó después de la media hora del segundo tiempo, cuando Boca se plantó de contraataque y casi obligó al Rojo a ir. Como pudiera, pero ir.
Mouche hizo un golazo y se mandó un mocazo, porque primero se sacó la camiseta y al toque festejó el 3-1 paradito frente a la platea de Independiente, con la mímica del Topo Gigio. Amarilla más amarilla... El penal de Núñez, tras la mano de Medel, fue un espejismo. Hacía rato que Independiente se había bajado. Tambaleaba, hasta que Boca lo puso de espaldas.