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lunes, 29 de marzo de 2010
Chacarita 4 vs Boca Juniors 1
Abel Alves descartó que se le cruce por la cabeza terminar su ciclo antes de junio y contó que no oyó lo que dijo Palermo tras el cambio. Además, explicó porqué sacó al Loco y defendió a su plantel: "No creo que los jugadores me quieran voltear porque tengo buena relación con ellos".
Lo que sucedió ayer en Parque Patricios había desatado una nueva polémica en el mundo Boca. Abel Alves sacó de la cancha Martín Palermo cuando su equipo más lo necesitaba, y la decisión fue mal vista por la mayoría. La palmadita en la espalda tras el cambio, y como consecuencia, la reacción del goleador. Hoy, su continuidad corría peligro... Pero al parecer, no piensa moverse.
"Para nada, no se me cruza para nada renunciar", dijo el DT en charla con Radio 10. Sorprendió, además, que haya asegurado que no escuchó las palabras que salieron de la boca del 9 Xeneize mientras abandonaba el campo. "Yo al menos no lo escuché". ¿Por qué lo sacó? "Todos estamos con las pulsaciones muy elevadas, cuando hago los cambios los hago en función del equipo. Yo soy el técnico y tengo que hacer cambios. Como teníamos un hombre menos, cambié los dos delanteros, no sólo a Palermo, para que colaboren en el medio", explicó.
Alves se encargó además de dejar en claro su buena relación con el delantero. "Martín es una de las mejores personas que hay en el plantel. No tengo nada en contra de él", aseguró, y entendió su malestar por la decisión: "Es lógico, a nadie le gusta salir de la cancha".
El DT está bajo la lupa. Pero p or ahora, no habrá renuncia ni alejamiento alguno. "Voy a seguir en este barco y en junio veremos. No creo que los jugadores quieran boicotear al técnico. Voy a tratar de luchar y poner en la cancha el mejor de los equipos". La confianza es lo último que se pierde...
domingo, 28 de marzo de 2010
jueves, 25 de marzo de 2010
Boca 2 River 0
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Este fue otro Boca. Muy diferente a aquél que venía jugando el torneo, apagado, sin rumbo, sin líder. Salió el sol para Boca, de repente, y nada menos que en el superclásico. Con un Riquelme que estuvo inspirado, que fue eje como suele hacerlo en este tipo de partidos, que dirigió la batuta de su equipo, que festejó a lo grande. ¿En su último Súper?
Enfrente estuvo un River que venía confiado pero que no mostró nada. Que no pudo recuperarse del golpe de los 13 minutos, cuando Medel punteó un tiro libre rasante de Riquelme, aprovechó la desinteligencia defensiva del rival y salió a festejar con todo. Lo levantó Palermo y lo veneraron todos. Este River que se mostraba tranquilo en la previa y con grandes chances de dar el golpe, finalmente fue timorato, apagado, tierno. Tierno como las definiciones de Funes Mori, quien desperdició dos chances clarísimas (una para empatar, la otra para descontar).
En su cancha, con su gente, en una Bombonera a full, con Maradona en su palco después de mucho, Boca se hizo fuerte en su casa. Mantuvo el arco en cero con una defensa increíble (Muñoz de 4, Luiz Alberto, Bonilla y Monzón) y con un Javier García que respondió cuando le llegaron. Y tuvo gol con Medel, quien cerró con un derechazo bárbaro el 2-0, después de una gran jugada colectiva.
Segunda victoria de Boca en el torneo (no ganaba desde la segunda fecha), cuando más lo necesitaba. Contra un River que tuvo a un Gallardo extrañamente desaparecido, que no tuvo fútbol. Apareció Riquelme, se puso la pilcha que mejor le cuadra, transmitió energía, carácter. Y Boca tuvo su gran fiesta gran. Y terminó gastando a un River que se fue escuchando "el que no salta, se va a la B".




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